Cuando empezamos a subir en montaña, el cuerpo necesita tiempo para adaptarse a la altura. A veces los síntomas son leves, pero otras veces pueden ser señales de alerta que no debemos ignorar.
Saber reconocerlas puede hacer una gran diferencia en tu seguridad.
¿Por qué aparece el mal de altura?
El mal de altura ocurre porque a mayor altitud hay menos oxígeno disponible. Tu cuerpo necesita un proceso de adaptación llamado aclimatación.
Cuando subimos demasiado rápido, pueden aparecer síntomas.
Síntomas leves (los más comunes)
Estos son los que se presentan con mayor frecuencia:
- Dolor de cabeza
- Cansancio inusual
- Mareo leve
- Falta de apetito
- Dificultad para dormir
Importante: aunque sean leves, hay que prestarles atención.
Señales de alerta (no ignorarlas)
- Aquí ya hablamos de algo más serio:
- Dolor de cabeza intenso que no mejora
- Náuseas o vómito persistente
- Dificultad para respirar en reposo
- Confusión o desorientación
- Pérdida de equilibrio
Si estos síntomas aparecen, lo correcto es detener el ascenso y evaluar el descenso.
Cómo reducir el riesgo
Buenas prácticas que siempre recomendamos:
- Subir de forma progresiva
- Hidratarse bien
- Dormir bien antes de la ruta
- Evitar alcohol antes de subir
- Escuchar al cuerpo (clave)
La montaña siempre va a estar ahí. Nuestra prioridad debe ser la seguridad, y como decimos en La Cumbre, la verdadera cumbre es regresar a casa.
Si quieres aprender más sobre aclimatación o prepararte para rutas de altura, en La Cumbre Expeditions te acompañamos paso a paso.